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Los activos refugio más usados y los de oportunidad

Un activo refugio es un valor mueble o inmueble que tiene la capacidad de conservar o aumentar su valor en tiempos de incertidumbre económica. La palabra refugio refiere a la decisión de inversionistas de proteger su dinero ante la posible caída de precios de valores que derrumbarse en una crisis como ocurre con las acciones en casas de bolsa, divisas.

Se de considerar que en fondo se trata de una medida subjetiva, una apuesta a lo que la gente dará valor en el futuro, una análisis basado en resultados históricos y no en el valor real que un activo pueda tener por si mismo. Esto suele ser polémico. El uso práctico que puede tener el oro está limitado a ciertas industrias, pero se considera el activo refugio más importante en todas las crisis que el mundo occidental puede recordar.

Activos refugio

Si el oro perdiera su valor de intercambio, nadie podría subsistir solo con oro, no es alimento, no da protección ni ningún elemente de bienestar por sí mismo. Requiere de ser intercambiado de que otras personas lo desean y estén dispuesto a pagar por él.

Esta misma regla aplica para otros activos refugio, su valor siempre dependerá de la gente, por lo que la decisión de inclinarse por la adquisición de determinado activo es una inferencia indirecta de lo que las personas valorarán en el futuro.

Los activos refugio más usados por las personas (no solamente por los expertos de inversión) son metales preciosos. como oro y plata, los bienes raíces e inversiones en bonos de gobierno que se consideren lo suficientemente fuertes para resistir las crisis, lo que históricamente siempre a ocurrido con Estados Unidos.

La incertidumbre económica actual, en donde la sombra de una crisis casi catastrófica que los expertos dicen que nadie vivo ha experimentado ha hecho que expertos y gentes en general piensen en adquisiciones que se conviertan en activos refugio. La decisión por supuesto no está exenta de incertidumbre.

Arte como inversión

Así están emergiendo nuevas posibilidades, la gente invierte en oportunidades que considera que funcionarán, como criptomonedas, acciones de empresas que garantizan éxito en el futuro e incluso reparaciones de sus casas bajo la idea de que las mejoras darán un mayor valor a su patrimonio.

Entre los más originales se encuentra el mercado del arte. Un mundo con millones de facetas que impiden la generalización del concepto del arte como un activo refugio.

Por supuesto las obras de los artistas clásicos universales son una garantía. En julio de este año la obra Peinture (Femme au chapeau rouge) de Joan Miró alcanzó la cifra de 24.5 millones de Euros. Un artista que a los 30 años recorría (con una fastidiosa necesidad económica) las galerías con la esperanza de que adquirieran sus obras. Cien años después la historia es otra.

En los centros cosmopolitas del arte, la percepción promovida por instituciones de arte también tiene una gran influencia. En el 2011 la artista Aimee Davison vendió una instalación invisible titulada “Aire Puro” por $10,000 dólares. Es innecesario subrayar que el arte no se podía ver, pero los compradores recibían un certificado de autenticidad. Pero la gente termina comprando obras como está porque da fe a lo que las instituciones del arte expresan de este tipo de manifestaciones artísticas... aunque sean invisibles.

Este es sólo un ejemplo para expresar la importancia de las instituciones en el valor de una obra, por fortuna en el arte visible no se llega a tales extremos de fe.

Existe un tercer elemento que no tiene tanto peso en el valor económico (como percepción social) pero que puede generar una fuerte convicción personal: la expresión estética del artista, entendida como la capacidad sublime de conectarse con el mundo simbólico profundo del otro.

Cuando alguien logra esta conexión con una obra, la convicción del valor de la obra es absoluta, aunque difícil de traducir en valor económico.

El valor económico creciente de una obra de arte tiene muchas más incidencias que las tres mencionadas, pero éstas prevalecen y pueden usarse para un primer acercamiento con el fin da darse una idea básica si una obra de arte puede ser un activo refugio, es decir que conserve su valor en el tiempo a pesar de los devenires económicos.

Si una obra pertenece a un artista reconocido, su trabajo, entorno o escuela tiene reconocimiento institucional y despierta en tu interior ese placer estético, puedes considerar que esa obra adquirirá valor con el paso del tiempo. Pero esto no dejará de ser una apuesta al futuro, como también lo es el Bitcoin o las acciones de una empresa. Todo puede cambiar de un momento a otro, o no cambiar nunca, lo que significaría una pérdida de valor económico lento pero constante.

El arte de Oaxaca

Si nos acercamos al mundo particular del arte mexicano que se crea en regiones con tradición cultural como Oaxaca, es fácil determinar que esos tres elementos existen: hay artistas con reconocimiento y trayectoria internacional, las instituciones del arte (formales e informales) reconocen en Oaxaca como un centro efervescente de creatividad y productividad artística, rodeada de visiones cósmicas particulares e influencias singulares y poderosas. La respuesta a la conexión estética te lo dará tu interior.

Una ventaja adicional del arte mexicano que se crea en Oaxaca es que no está acosado por inversionistas que buscan refugio a sus capitales, lo que hace que los precios de estos valores suban de forma inevitable como está pasando con acciones, los metales preciosos y las criptomonedas.

Por Gustavo Guerrero

Las opiniones del autor no reflejan el punto de vista de la Galería


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