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La crítica silenciosa al arte mexicano

La expresión del arte mexicano no sólo se volvió más simbólica y abstracta en las últimas décadas como lo describimos en el post anterior. La crítica del arte también guardó silencio que ha llamado la atención de muchos profesionistas. Un silencio marcado por un contexto histórico, político, social y académico en donde una visión globalista borraba las líneas de lo local, de lo propio, de lo originario, para dar paso a lo que se entiende desde una perspectiva neoliberal como la muerte de las ideologías en un mundo práctico y con derecho a ser adquirido, consumido y desechado.

La crítica en la dictadura perfecta

En el 2013, un año después del regreso del PRI al gobierno, la curadora y profesora de arte, Mónica Amieva se quejó en una artículo la Revista Código del Peligroso Silencio de la Crítica del Arte en México:

“Los pocos espacios que existen -escribe- para la crítica en revistas, periódicos o publicaciones de museos puede explicarse debido a que estos medios pocas veces comprometen sus contenidos con los intereses con los intereses de las instituciones culturales hegemónicas. Las posibilidades que han abierto blogs, Twitter y Facebook suponen una oportunidad, pero, al menos en nuestro país, han sido aprovechado únicamente por grupos anónimos que operan desde la provocación y el resentimiento de no pertenecer a los canales y legitimación del mundo del arte”.

Amieva manifiesta su preocupación por que estas voces pertenecen a pensamientos cargados de ignorancia y dogmatismo pictórico que encuentra eco en una creciente cantidad de seguidores que encontró en esos pocos espacios de rebeldía de esos tiempos un lugar para canalizar su energía y molestia.

Lo que provocó que esta especie de “pseudo-crítica” cobrara visibilidad y poder. Mientras que los profesionales optaran por no ser profesores o críticos, porque “el crítico está mucho más comprometido en términos políticos”.

Años después, Saul Ripa, hace un amplio recuento del estado de la crítica del arte en México que se caracteriza por el predominio de la palabra “crisis”, en donde explica que en efecto hay una ausencia de una crítica profesional del arte, indispensable para dar forma a la expresión artística que no cesa de crecer en el país.

Las condiciones del mercado del arte mexicano

Ripa agrega a la discusión el papel del mercado del arte como un elemento adicional al profesionalismo y la comunicación pública del arte en México. Basado en opiniones de otros expertos, el autor explica que “el mercado del arte condiciona la crítica a través del control de los medios que pueden sostenerla. Si la crítica se opone a los intereses del mercado, su supervivencia sería puesta en entredicho por los mecanismos del poder mediático. O, simplemente y de manera inversa, la crítica tiene que navegar contra la corriente del mercado y sus mediaciones públicas si pretende cuestionar sus postulados. Esto le lleva a una inquietante conclusión: el mercado prescinde de la crítica.

Al final de su artículo el autor propone una alentadora conclusión: “Si las condiciones han cambiado orgánica, aunque lentamente, la crítica requiere reconsiderar sus probables transformaciones para adecuarse a un nuevo sistema. La metamorfosis del espacio público, la economía y los medios, la profesionalización de su labor, pone en entredicho algunos de los postulados con más arraigo en el discurso crítico, y en este sentido si puede hablarse de una crisis, una crisis que puede y debe consolidarse como el punto de partida de una reinvención.

El retorno al pluralismo en espera

Después de un radical cambio de régimen que ocurrió unos meses después de haber sido escrito ese artículo cabe preguntarse si esta reinvención ha llegado.

La pregunta es más que interesante, pues si lo comparamos con el ámbito político, el cambio de régimen no se ha filtrado en la comunicación social. Las redes sociales han agudizado el análisis ligero, más anecdótico que académico, lo que a menudo provoca memes (en el sentido académico de esta palabra) cargados de práctica social basadas en un prejuicio o idea superficial).

Pero, además, la visión neoliberal -muy arraigada en instituciones y formación académica- ha logrado posicionar el concepto de lo “políticamente correcto” que cierra los espacios a la crítica en una contradictoria tolerancia intolerante a todo lo que no es parecido a esta propuesta.

¿Nos estamos reinventando? o ¿el peso de la realidad económica y organización social pesa, en la práctica de la crítica y la expresión creativa del arte mexicano, más que nuestras convicciones?

Un buen tema para discutir.

Por Gustavo Guerrero

(Las opiniones del autor no corresponden necesariamente a los de la galería)


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