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El valor desapercibido del arte en futuro oscuro

James Rickards, exasesor de la CIA y del Pentágono, autor de libros sobre finanzas como “La Muerte del Dinero”, “Guerra de Monedas” y “La Gran Caída”, comienza este último libro con una representación ficticia del futuro de la humanidad, inspirada en la novela de George Orwel “1984” de donde surge la inquietante figura del “Gran Hermano” que mantiene nuestras vidas vigiladas

En el relato imaginario de una nueva sociedad controlada por dinero digital en un mundo gobernado por un gobierno central, el gran hermano se sustituye por un sensor implantado en los brazos de los ciudadanos.

El libro “La Gran Caída” fue publicado en el 2015, pero su relato parece describir lo que podría ocurrir ahora, lo que resulta un poco aterrador, aunque las fechas no coinciden, los acontecimientos parece relatar una ruta de sucesos que podrían ocurrir en un futuro cercano:

“Todo el oro del mundo -escribe- fue confiscado en 2020 y colocado en una caja fuerte a prueba de bomba enterrada en los Alpes Suizos (…) El objetivo de dicha caja no era tener refuerzos de oro para proteger las monedas, sino sacar al metal completamente del sistema financiero, para que pueda ser utilizado nuevamente como moneda”

“Algunos afortunados habían comprado oro en 2014 y lo vendieron cuando trepó a US$40,000 por onza oro en 2019” (…) Aquellos que nunca habían tenido oro, en un principio, vieron sus ahorros, ingresos por retiro, pensiones y pólizas de seguros convertirse en polvo una vez que comenzó la hiperinflación. Ahora parece muy obvio, la única forma de preservar la riqueza a través del Pánico del 2019 era tener oro, tierra u objetos de arte. Pero los inversores no solo necesitaban la visión para comprarlos, también debían ser lo suficientemente ligeros para vender el oro antes de la confiscación en 2020, y luego comparar más tierra y objetos de arte, y esperar. Por esta razón muchos perdieron todo.”

“La tierra y los bienes personales no fueron confiscados, porque muchos de ellos se necesitaban para vivir y para la agricultura. Los bienes personales eran muy difíciles de confiscar y de poco uso para el estado. Los objetos de obras de arte fueron agrupados con el arte barato y los bienes personales comunes e ignorados.”

“El año pasado, 2023 los mercados libres, la propiedad privada y los emprendimientos era cosas del pasado. Tdo lo que queda de riqueza es la tierra, el arte fino y algo (ilegal) de oro. Los otros activos valiosos son los talentos individuales, siempre que pueda implementárselos fuera del sistema de trabajos aprobados por el Estado.”

La ficción que escribe Rickards es estremecedora por dos razones fundamentales:

  1. La lógica del relato que describe de un gobierno mundial que ahora, en nuestra realidad, se ha delineado como algo que podría ser posible si se consolidan propuestas económicas que se han derivado de los planes de instituciones como el Foro Económico Mundial que habla de un reinicio económico y de la creación de monedas digitales “estables” que normalicen el uso de las criptomonedas que está promoviendo el Fondo Monetario Internacional.
  2. Expertos en prospectiva dicen que la realidad tiende a parecerse a las ficciones, quizás como una consecuencia de nuestra propia construcción mental. Desafortunadamente tenemos muchas ficciones que hablan de un mundo vigilado por un Gran Hermano. Ficciones que se en relación con el autor de referencia se inspiran en hechos reales, como lo explica el mismo autor, uno no puede más que pensar en que es importante ocuparse del asunto, recuerda que esto fue escrito hace seis años:

“Los infiltrados financieros más conectados del mundo recientemente anunciaron que los mercados están al borde de la catástrofe. Muchas de esas élites globales ya están tomando recaudos preparándose para lo peor. (…) No es coincidencia que los inversores diarios y la clase media ahorrista sean quienes ven sus carteras de acciones golpearse durante los colapsos. Esto se debe a que los grupos élites tienen información.”

Rickards no es el único experto financiero que habla de estos riesgos, autores como Robert Kiyosaki, Max Keiser, entre muchos otros hablan de que estamos ante una crisis económica nunca vista por personas con vida en el planeta.

Lo interesante de este autor es que habla de inversiones refugio diferentes al oro. Mientras otros expertos se inclinan por inversiones en empresas de alta tecnología, mineras o criptomonedas, para Rickards todas estos activos están en riesgo de perderse, incluyendo el oro. El autor habla de inversión en tierra y arte, recursos de valor que trascienden en el tiempo y los sistemas productivos y que nos recuerda que las riquezas de todos los tiempos, desde los orígenes de la civilización, por lo que su argumento es sólido y no tendrían porque que no conservar su valor en la era de la inteligencia artificial.

Aunque el relato de esa sociedad del futuro esperemos que nunca se haga realidad, el ejemplo nos sirve para reflexionar como el valor del cocimiento y de la vibración estética en la expresión artística puede superar la visión de la rentabilidad a corto plazo.

Una razón más para considerar que invertir en arte es una muy buena idea para conservar valor.


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Paisaje de Ocotlan 01