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El fascinante arraigo cultural del arte de Oaxaca

Imagen: Paisaje de Felipe de Jesús Morales López

La primera vez que visité Oaxaca fue hace tres décadas en época decembrina. El impacto que recibí fue el de un regreso al pasado, al mundo de mi niñez imbuida en un barrio suburbano en donde transitaban hombres gritando “Tierra para Macetas” mientras jalaban a un paciente burros, merengueros sonrientes y un ambiente apacible lleno de artesanías y pequeños restaurantes de trato cordial. Sentí que Oaxaca era un lugar mágico que podía llevarte a cualquier lugar del pasado mexicano y no estaba equivocado.

El ambiente ya estaba cargado de arte mexicano, pero yo no estaba involucrado. El célebre pintor mexicano Francisco Toledo aun no se decidía por radicar en esta mítica ciudad, por lo que su influencia no era determinante, pero el importante Taller Tamayo ya tenía décadas funcionando con generaciones de pintores influyentes que hoy juegan un papel fundamental en el arte de Oaxaca

Había también una verbena popular al lado de la iglesia en donde podías comer buñuelos y al finalizar romper los platos de barro que te entregaban, una costumbre que su origen se remontaba a los tiempos prehispánicos y que tenía como fin el símbolo de una renovación total al esperar una nuevo ciclo agrícola, por supuesto modificado.

Gracias a la geografía de Oaxaca, que en el transcurso de la historia hizo difícil su acceso, ocurrió un relativo aislamiento económico, social y "civilizatiorio" en una variedad de culturas originarias que irónicamente resultaron beneficiadas al cubrirse en un un manto mágico que les protegió de la falsa idea de modernidad que ahora estamos reconsiderando.

De modo que este estado se ha convertido en el baúl de tesoros culturales que no viven en museos o libros de historia. Estas culturas viven, respiran, hablan y se expresan de mil maneras.

El mosaico cultural está compuesto de personas en diferentes pueblos de diverso origen y visión cósmica. Culturas centenarias que palpitan con vitalidad en el Oaxaca profundo. Un mundo que necesitamos comprender, porque en esa vida está la clave de nuestro futuro y de nuestra identidad, mucho más allá de la curiosidad superficial que hoy despierta porque todo mundo dice que es uno de los centros culturales más importantes del país.

Se hablan al menos 11 lenguas diferentes, algo que se dice rápido pero que debe detenernos a reflexionar un poco. Una lengua es una manera de nombrar la realidad, quienes hablan un idioma tienen una visión que parte de las palabras que nombran lo que conocen. Esto significa que hay un conocimiento diferente del mundo que aún vive y que nos preocupamos poco por conservar.

En este ambiente emergen los pintores mexicanos en Oaxaca. Un crisol de realidades diferentes, de historias que se narran de boca en boca, de tradiciones que se practican en las familias de una herencia cultural que se distingue de la práctica cultural hegemónica que pretende normalizarnos con una solo visión del mundo.

Cuando un pintor originario de Oaxaca crea una obra artística, su concepción original no es sólo una danza entre su talento, su imaginación, su pulso y un lienzo en blanco. La fiesta es más grande. Participa también el imaginario de su tradición cultural, las leyendas, las palabras escuchadas, el ambiente de su lugar natal, el aire que acaricia la vegetación de su entorno modificando sus aromas y el sol que dicen que es único en Oaxaca.

A este fenómeno se le conoce como arraigo cultural, un término que no dice mucho pero que sirve para recordarnos que tenemos mucho que conocer y mucha visiones por expresarse en el mundo, unas maneras diferentes de ver la realidad y reconstruirla más allá de lo que se dicen en la cultura que quiere uniformarnos.

El arraigo es el antídoto, contra la aplastante hegemonía cultural que vuelve al mundo similar, pulverizando la cultural, la identidad, la educación y hasta la alimentación que ha llegado a sus límites. En el mundo entero hay personas que están volteando hacia el pasado para recatar su patrimonio cultural y dar un nuevo sentido a nuestras vidas.

Hay culturas milenarias que han sabido convivir con la naturaleza, con su entorno y evolucionaron en el conocimiento sin que esto se traduzca en industrias monopólicas que están arrasando con bosques y ríos.

Oaxaca es una fuente constante de conocimiento en el habla y el hacer de sus habitantes originarios que en su subconciencia está el futuro de un mundo mejor. Y que mejor que los artistas que han forjado su visión del mundo en su herencia cultural.

Por Gustavo Guerrero

La opinión de los autores de este blog no representa el punto de vista de la Galería


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