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Beneficios de invertir en el arte de Oaxaca

Escribir sobre arte es como transitar por un camino minado. Aunque nos guste mucho o se hagan profundos análisis históricos, el diálogo -entre la pieza de arte, el creador y el que lo percibe- es íntimo, en solitario y multitemático.

Nadie puede orientar la percepción del arte y es un mito el que sea necesario sensibilizar la percepción ríspida del ignorante. Esta idea no es más que un argumento retórico para vedar el tránsito del arte a los que no se han iniciado. Pero la realidad muestra lo contrario, el arte se percibe con otra forma de conocimiento que no es el racional, sino subconsciente entre lo emocional y lo sensitivo. Otra brecha peligrosa minada por los psicólogos y teóricos de la mente.

Pero todas estas palabras se derrumban ante la sensibilidad del que abre sus sentidos y conoce de un modo no racional una obra sin necesidad de explicaciones retóricas sobre estilos y modos de interpretación.

El problema es que también la creación se ralentiza o distorsiona por las mismas teorías que imponen un estilo de moda o tendencia cuyo origen pudo simplemente ser fomentado. Pero esto no quiere decir que no haya diferencias de calidad entre una obra y otra, incluso de la de un mismo artista. Hay un talento que se desarrolla para poder ser precisos en la expresión de un concepto, que también por lo regular no es racional, sino emocional.

El arte se siente y no hay mucho más que decir.

Pero los artistas que logran esa precisión profunda emocional de sus obras se vuelven los preferidos de los consumidores de arte, que reconocen que su conocimiento se expande cuando entra en contacto con sus obras.

Esta cualidad, aunada con mucha, muchísima suerte y buenos contactos es lo que hace inmortales a los artistas. No solo artistas de moda, sino aquellos que logran trascender las fronteras del tiempo porque crearon conceptos que se vuelven universales, aunque estén sujetos a un contexto y lugar histórico.

Son muy pocos los artistas afortunados que llegan en vida a la bóveda de las obras universales. A menudo su reconocimiento es tardío y no gozan de la fama y fortuna que sus obras generan. Pero si lo hacen los compradores que lograron presentir el éxito de un artista o simplemente conservaron sus obras por el goce estético que les ofrecía.

Si le damos al asunto artístico un poco de perspectiva, se puede ver que es muy difícil que un artista construya su propio camino en la soledad de su trabajo. Muchos artistas como logran encumbrarse porque pertenecen a un grupo, tendencia o actividad que les une. Eso ha sido Paris por décadas para pintores, escritores y músicos. Pero también lo ha sido Nueva York y en menor medida otros sitios europeos.

El boom de escritores latinoamericanos, por ejemplo, tuvo que germinar en Europa para que después dejara de pertenecer a un sitio geográfico y los ojos miraran a Latinoamérica

Gracias a el esfuerzo de artistas de pintura de México consagrados como Rufino Tamayo y Francisco Toledo, Oaxaca también se convirtió en un centro creativo de arte, un sitio que hierve de creatividad y que con el tiempo se ha consolidado como un lugar de tendencias y artistas emergentes que, sin hacer teoría, ni razonamientos, es mejor conocer la producción de esta tierra dejando que sean las emociones y los sentimientos que se conecten.

Muchos artistas de México en la actualidad se forjaron bajo el calor del sol y la cultura de Oaxaca, pero el camino apenas comienza y esto es una gran noticia para las personas que tienen la capacidad de canalizar su goce estético en una inversión patrimonial como es la compra de obras producidas por artistas emergentes como los emergen en esta ciudad.

El mundo ha cambiado a partir del confinamiento. Lo que antes creíamos que eran buenas inversiones como los bienes raíces ahora se convierten en pesados pasivos que son difíciles de vender. No sabemos cuales empresas sobrevivirán y como afectarán el trabajo, los valores de las monedas y, lo más importante, la activación productiva de la economía.

En este escenario invertir en arte es una opción para considerar porque su plusvalía está prácticamente garantizada, sin importar como sea la evolución del artista, el valor de la obra en un escritor emergente aumentará con el tiempo si tiene un valor estético original. Pero se multiplica a valores insospechados si se tiene el tino de adquirir la obra de un pintor o pintora de Oaxaca que se convertirá en una figura importante del arte en México y en el mundo.

Invertir en una obra de un pintor con trayectoria es una inversión garantizada, porque su capacidad de producción está limitada y su trabajo es único, lo que sin duda su valor aumentará con el tiempo, con el enorme beneficio de que el tiempo nos da la oportunidad de ese goce estético que los amantes del arte conocen íntimamente.

Por Gustavo Guerrero


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